Bien enfrente del club, cruzando el charco, una isleta de unos 10.000 metros cuadrados es propiedad legítima de Bancario. El terreno cuenta con un banco de arena sobre la costa para dejar las embarcaciones, con grandes árboles que suministran sombra, con espesa y variada vegetación silvestre y con algunas inconclusas construcciones de madera. El proyecto que propone la juventud bancariense consiste en trabajar a pulmón este espacio, para que cuando vuelva el calorcito, todos los socios podamos disfrutar de nuestra isla. 

   En el año 1989 el Club Bancario obtuvo la escritura legal del lote número dos, perteneciente a la manzana número once de la provincia de Entre Ríos. Pasado un tiempo, el terreno fue usurpado y nuestra institución entró en un proceso judicial que terminó por fallar a favor del club. Actualmente la superficie está vacía. Una tierra agreste, pero llena de naturaleza, pide ser intervenida ¿Quién se va a poner la camiseta si no lo hacemos sus dueños?

   ¡Amigos y amigas! Seamos claros. A muchos de nosotros nos gusta salir a remar, asentarnos en algún lugar de la isla, hacer un fueguito, tomar unos mates y pasar un rato en la naturaleza. Ya que tenemos un buen espacio de tierra enfrente de nuestra guardería náutica, lo único que nos queda es ir a conocerlo y a laburarlo. Quienes podemos acondicionar el terreno, para después gozar de él, somos los socios. Por lo tanto, el primer objetivo a corto plazo es cortar el pasto, nivelar el terreno, mejorar y ampliar la caleta y reutilizar las edificaciones en madera. Próximamente, cuando tengamos las herramientas necesarias, vamos a poner un día y un horario para comenzar el trabajo.

   Como dice un poema de Roberto Bolaño: » De todas las islas visitadas, dos eran portentosas. La isla del pasado, en donde sólo existían tiempos de antaño, sus moradores se aburrían y eran razonablemente felices, pero en donde el peso ilusorio era tal que la isla se iba hundiendo cada día un poco más en el río. Y la isla del futuro, en donde el único tiempo que existía era el futuro y cuyos habitantes eran soñadores y agresivos, tan agresivos, que probablemente terminarían comiéndose los unos a los otros».

   ¡Robert! Se te piantó una ¡Es la isla del presente que vamos a construir con todos los amigos de Bancario!